lunes, abril 13, 2009

la cabra

blanca como los pedruscos al sol, de patas cortas y duras...serenamente discurre entre los matojos ramoneando todo lo comible y expulsando en contínuo afectivo estercólicas bolas de regenerada naturaleza... estos bichos de cuernos casi horizontales trapisondean mi monte  oculto y me lanzan a la inerte caída del tiempo... que ojos los de aquellos que las vieron por primera vez correr perseguidas por sus palos...
la humanidad huele a cabra porque anda detrás de ellas desde el pleistoceno...tras su chiche...su chocho y su piel... tras su leche y sus huesos... tras sus cuernos...
a la noche los niños rascaban con el tizón en la cueva reiluminada, redibujando las manchas cornudas... soñando perseguirlas... el aire huele diferente cuando se corre tras una cabra... no hace falta que se me duche usted, no se irá este olor...no.

1 comentario:

Ese oscuro objeto de deseo . dijo...

Mira que me gusta este blog...
Por la manera de escribir sobre las pequeñas cosas y hacerlas grandes.
Este blog es la pera .

Y lo que me entretengo con el ...¡¡¡¡¡

Saludicos.

Una ñ en su primera movida huertana.